Lugar

Barx

Pueblo de la Safor, entre el Mondúver y la Drova, donde recuperamos olivares abandonados.

Barx es un pueblo situado en la provincia de Valencia, en la comarca de Safor. Se encuentra entre las sierras de Buixarró y Mondúver, formando un pequeño valle con el mismo nombre. Cuenta con una población de más de 1.300 habitantes y se encuentra a solo 14 km de Gandía y a 55 km de la capital de la provincia.

Entre los lugares de interés de Barx destacan La Iglesia Parroquial de S.Miguel Arcángel, datada del siglo XVII al XIX, las Riu-Rau, antiguas casas utilizadas para el secado de frutos, El Calvario, datado del siglo XVIII y XIX, Plaça de la Constitució, el núcleo original del pueblo, y la Nevera, construida en el siglo XVIII para almacenar la nieve caída en invierno y utilizarla en verano.

Además el municipio cuenta con numerosos parejes naturales de interés, como el macizo de Aldaia, las casas de la Drova, Fuentes com las del Cirer, Puig Mola, Mogetes, l'Om y Gamellos, y espectaculares panorámicas como la del Mirador de la Visteta o el Monduver. También hay varios senderos para poder hacer rutas y disfrutar de la belleza del pueblo.

La localización geográfica de Barx convierte a este pueblo en un lugar ideal para la espeleología, gracias a los nacimientos cársticos de la zona montañosa al oeste del municipio, destacando la sima d'Albaida. También es un lugar ideal para ir en bicicleta y disfrutar de sus diferentes caminos y puertos de montaña.

La gastronomía local se basa en platos como la paella, los arroces al horno y las carnes a la brasa. La fiesta más importante del municipio es la de Sant Miquel i la Divina Pastora, celebrada en la tercera semana de agosto. Barx está situado en un bello paraje natural rodeado de verdes campos y cercano a la costa, lo que le permite tener agradables temperaturas en verano y no muy frías en invierno.

Generamos empleo

Generamos empleo

Recuperar los olivares de montaña de Barx da trabajo: hay que limpiar y desbrozar bancales abandonados, podar y sanear árboles centenarios, recoger la aceituna y llevarla a la almazara. Son tareas que casi no se pueden mecanizar y que hace gente del pueblo y de la comarca.

Cada apadrinamiento y cada botella de aceite que se vende directamente ayudan a pagar ese trabajo. Sin intermediarios, una parte mayor de lo que pagas se queda en el pueblo, y eso permite que más personas puedan vivir del campo en lugar de tener que marcharse.

Además, un olivar cuidado atrae visitas: quienes vienen a conocer su olivo, a una jornada de recogida o a hacer senderismo también comen, duermen y compran en Barx, y así se mantienen vivos los negocios del pueblo.

Proyectos en Barx

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